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El desabasto de agua, un asunto de seguridad


Miguel Ángel Rodríguez Martínez


El agua es un elemento esencial para preservar la higiene y existencia de los seres vivos, la producción e industrialización de alimentos, la generación de energía, el desarrollo de las actividades productivas y la conservación de los ecosistemas. Esta es una razón poderosa para que todos la cuidáramos. Por desgracia no es así, ya que, en los últimos meses, la escasez y el desabasto de agua han sido temas de preocupación en diferentes regiones del país.


De manera general se puede señalar que la actividad humana es la causa principal que genera el problema de la falta y distribución de agua en nuestro país, pero hay tres factores esenciales que agravan esta situación y que es importante señalar: el calentamiento global, la falta de políticas públicas eficientes y el uso irracional de parte de la población.


El calentamiento global se genera principalmente por el uso de combustibles fósiles en la producción de energías, en actividades industriales, la circulación de vehículos, en grandes construcciones y actividades domésticas. La deforestación también es un detonante de este fenómeno.


El calentamiento global provoca temperaturas ambientales elevadas, periodos prolongados de sequía, incremento de incendios forestales, así como el retraso y la ausencia de las temporadas de lluvia. Por sus propias características, estos fenómenos inciden de manera directa en la escasez de agua y por desgracia han sido constantes en los últimos años en México.


Sobre las políticas públicas es importante señalar que los objetivos prioritarios planteados en los planes nacionales de gobierno de los últimos cinco sexenios, consideraron como una amenaza a la seguridad, la explotación irracional y el desabasto de agua, el deterioro, agotamiento y contaminación de los mantos acuíferos y de los cauces fluviales, y definieron estrategias para garantizar la gestión integrada, la cobertura de abasto y el acceso al agua como un derecho fundamental de la población.


¿Qué falló?, ¿Por qué después de 30 años seguimos preocupados por el mismo problema del desabasto del agua?

Fallaron las políticas públicas porque no lograron concatenarse como una estrategia transexenal, ajena a prejuicios e intereses políticos. No lograron generar un sistema eficiente de captación de agua pluvial, no ayudaron a regular la distribución equitativa en todos los sectores de la sociedad, no garantizaron el mantenimiento y mejoramiento integral y permanente de la infraestructura hidráulica, no estuvieron en condiciones disminuir los índices de contaminación de los mantos acuíferos y cauces pluviales.


Algunas decisiones en pro de atender las necesidades de agua de las zonas urbanas, sacrificaron las áreas de producción agrícola y otras privilegiaron el crecimiento poblacional desmedido, así como el consumo de combustibles fósiles en diversas actividades.


Por último, la carente cultura preventiva por parte de la población, se refleja en el desperdicio y contaminación del agua que consumen en sus actividades cotidianas, en la falta de interés por almacenar agua potable para el uso doméstico y para aplicar un sistema de reciclaje de aguas grises. Los primeros afectados son los propios consumidores, pero también afectan a los vecinos, al desarrollo urbano y al ecosistema.


Se puede concluir que el calentamiento global, las deficientes políticas públicas y el uso irracional del agua por parte de la población, son los tres factores que de manera conjunta inciden en la escasez y desabasto del agua en nuestro país.


La escasez y el desabasto del agua se considera un asunto de seguridad por los siguientes motivos: 1) la falta de agua impacta directamente en las actividades humanas, en la producción agrícola y en la economía, provoca hambre, genera conflictos políticos y sociales, 2) el acceso a este líquido es un derecho fundamental de las personas por lo que las autoridades no pueden ni deben evadir su responsabilidad para garantizar este derecho a la población.


Si particularizamos este problema a nivel institución, empresa u organización social, se pueden identificar los mismos factores que generan la falta y el desabasto de agua, motivo por el que las políticas para lograr un uso racional y responsable de este líquido deben implementarse a partir de este nivel. Un aspecto relevante que se debe tomar en cuenta en estas organizaciones es que el agua representa un activo de valor, porque facilita su funcionamiento y operación, el logro de sus objetivos institucionales y la salud de su capital humano.


No hay que echar en saco roto este tema y la importancia que representa generar las políticas que permitan garantizar el uso racional de este elemento.


Hagamos de la seguridad, una disciplina, una norma de conducta y un principio de observancia.


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